Hambre de Anexo
No recuerdo bien la fecha de este relato pero fueron alrededor de unos cinco años. Iba por ahí del cuarto anexo y ya iba avanzado en mi proceso. Yo estaba de media luz en el centro y tenía ciertos privilegios. Tenía mi teléfono, mi laptop y me habían asignado un espacio para trabajar. En ese tiempo estaba trabajando para una empresa que desarrollaba una plataforma para hacer auditorías a los casinos físicos y en línea para detectar si los usuarios estaban haciendo algún tipo de actividad ilegal como lo es el lavado de dinero. Las cosas iban bien, yo llevaba algunos 5 meses en recuperación, tenía muy buen trabajo este era en dólares y pagaban por hora. Por lo general a eso de las 8 pedía un Starbucks al anexo y también le compraba algo a Pedrito el encargado del anexo. Casi todos los días en un anexo son memorables puesto que es una situación muy peculiar. En el centro donde estaba no había tantos anexados, éramos alrededor de unos 35 o 40. Entonces ese día, Martes creo, me encontraba programando en el trabajo cuando de repente escucho un grito muy fuerte. “Chino! Chino ven!”. Es necesario mencionar que en ese anexo existía un cuarto que se llama valoración. Este cuarto era más bien una celda estilo cárcel donde las personas que eran de recién ingreso pasaban su proceso de desintoxicación. La celda era un cuarto de 4x4 con una puerta de acero que hacía mucho ruido cada que la abrían. No había sanitarios y cabe mencionar que las necesidades fisiológicas de uno se tenían que hacer en un bote de esos de 20 litros. Por lo general era uno de thermotek de esos que son para impermeabilizar las casas. En todos mis anexos pase mucho tiempo en ese cuarto por que a mi me gustaba que si estabas allí te dejaban fumar un poco mas al dia y para mi eso era una oportunidad que no podía dejar pasar, entonces cuando había que valorar algún doceavo siempre me ofrecía para la odisea. Bueno regresemos al grito. Decían “Chino Chino ven”. Yo por mi estatus de media luz tenía un cierto privilegio y de alguna manera también una responsabilidad y siempre estaba a disposición para ayudar en lo que se necesitará en el anexo. Entonces llegó por las rejas de valoración. Como les decía este cuarto era una especie de celda y tenía una ventana que estaba protegida por barrotes de acero y pues no tenías que entrar a la habitación para ver el interior, por fuera se podía ver lo que pasaba. Es entonces que llegó a valoración y estaba “Maniaco” muy agitado. Ahora este personaje resulta ser pariente mío. Tiene el mismo apellido que yo y ya hablando con él descubrimos que teníamos sangre en común. Su abuelo es primo de mi papá entonces esto me convertiría en su tío. Hasta el día de hoy así me dice Maniaco,”Tio Chino”. Pero yo a él la verdad no lo conocía y su familia no se frecuenta con la mía pero le tengo mucho cariño y nos llevamos muy bien y hemos estado juntos unos 3 anexos. Entonces estaba Maniaco muy agitado y me dice “Tio no se mueve”. Para esto recientemente había ingresado a un señor de unos 50 años que había tenido un accidente en una moto. El señor venía en muy mal estado y estaba carente de sus facultades mentales. O en el avión como decimos. Este señor estaba causando mucho desorden en el cuarto de los hombres y ya lo habían amarrado varias veces y no dejaba dormir a los compañeros entonces lo mandaron para valoración. Entonces decía Maníaco “no se mueve Tío y parece que no está respirando”. Decidí entrar a la habitación. Yo no soy doctor ni madre pero mi análisis preliminar me llevó a llegar a las mismas conclusiones que Maniaco. A modo de película gringa decidí marcar al 911. La señorita de emergencias me dio unas instrucciones para tratar de hacer reaccionar al señor. Segui los pasos indicados pero no hubo reacción. En eso entró un señor que estaba haciendo algunos arreglos en el anexo. No recuerdo si era plomero y soldador pero tenía algún tipo de oficio y estaba chambeando en el centro. Entró a valoración y se acercó junto al señor que estaba padeciendo. Intento hablar con él y lo que él quería era darle algún tipo de absolución cristiana. Recuerdo que el plomero dijo que ya era muy tarde que el señor había fallecido y que uno tiene que aceptar a cristo mientras está uno vivo. Eso yo no lo sabía pero tengo entendido que los religiosos oran por los muertos. No se cual sea el conflicto con eso pero el plomero dijo que si no lo haces en vida no cuenta. Así que bueno al menos tengo ese tip. Era alrededor de la 1 de la tarde y pues ya se había hecho todo un acontecimiento. Un hombre había muerto en el anexo. De pronto volteo a ver a Maníaco y el se dispuso a tomar un plato de sopa y se dispuso a comer. Le dije “no mames Maniaco”. Y me dijo “Pues que wey es la hora de la comida!, tengo hambre!”. Al pensar en el hecho pensé pues sí, si es hora de la comida y un hombre ha muerto pero que se puede hacer yo no soy Dios para cambiar las cosas y yo también efectivamente tenía hambre y me dispuse a comer sopa. Esta hambre no es como el hambre común es algo más insidioso es algo más letal es lo que se conoce como hambre de anexo